Los Medios de Salta publicaron sobre la muerte del abogado Filipovich
Cadena Global: Se suicido el abogado Filipovich
Se suicidó el Abogado que se quedó con el Partido “Solidaridad y Justicia” que había fundado el Concejal Esotérico Guillermo Capellán. El letrado de nombre Dante Filipovich dejó de existir esta semana. Son cuatro los muertos del caso Capellan.
Al parecer, la consternación es sorpresa una vez más en Salta – Argentina, murió el Abogado que se quedó con el Partido “Solidaridad y Justicia” que había fundado el Concejal Esotérico Guillermo Capellán. El letrado de nombre Dante Filipovich dejó de existir esta semana. Aunque suene descabellado y de extrema coincidencia, otro de los vaticinios de Guillermo Capellán, conocido en todo el planeta por Las Maldiciones del Concejal Esotérico se cumplió agudizando la conmoción pre existente por las desgracias ya acaecidas en Salta, Argentina.
DANTE FILIPOVICH (izquierda - escribiendo)
El ex Concejal Peronista sigue “sentado en la puerta de su casa viendo pasar el cádaver de algún enemigo”. En el año 2003, mas precisamente en el transcurso del mes de Julio, estando el edil detenido en la Cárcel de Villa Las Rosas, Dante Filipovich, pidió una entrevista con Capellán.
Antes la insistencia del letrado, el Concejal Esotérico Peronista aceptó la visita, lo que fuera constatado por La Cadena Global de Argentina por cuanto así lo registran los libros del Servicio Penitenciario de Salta, y en ese encuentro el abogado le exigió a Capellán la suma de U$A 2.500 para evitar que se “vendiera” o desapareciera el Partido Solidaridad y Justicia."
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Eso publicó el Diario Digital Global de Argentina. Lo que debo decir de mi parte. Ni bien salí de la injusta prisión, fui a ver a Dante Filipovich para pedirle que renunciara como apoderado del partido.
Me respondió: "ya no existe el partido ni las planillas de afiliados, los vendí..." Yo lo miré atónito. jamás pensé que este abogado cometiera semejante traición. Al salir de su oficina le dije "no seré yo quien repare este daño... Hay una Ley Universal que pone todo en su lugar". Filipovich me respondió "no creo en lo que vos hacés" y me cerró la puerta.
En la misma oficina, donde escuché de su boca el oprobio y la traición política, Dante se suicidó... Las maldiciones que se me atribuyen no son mías, son las malas acciones de ellos para conmigo las que se apropian del determinismo atroz de la implacable Justicia Universal de la que tampoco escaparán otros que me dañaron injustamente.



























































